El volumen 4 de la Historia de la sexualidad de Michel Foucault, titulado Las confesiones de la carne, examina cómo el cristianismo primitivo transformó el placer y la "carne" en un objeto de confesión, convirtiendo la sexualidad en un dominio de saber, poder y culpa, a través de la dirección de la conciencia y la subjetivación, estableciendo normas de virginidad, continencia y procreación que configuraron el sujeto moderno y su relación con el deseo, sentando las bases para la biopolítica y la "verdad" sobre el sexo que conocemos hoy.
