En El buen mal, Samanta Schweblin agarra situaciones de todos los días y las lleva lentamente al carajo. Seis cuentos donde aparecen el miedo, la culpa, el dolor y vínculos que se vuelven cada vez más extraños.
No es terror del que te hace gritar: es de ese que te deja incómoda y pensando “che… acá algo no está bien”.
